Alejandro Garrigóz
Aleqs Garrigóz (Puerto Vallarta, 1985). Autor de una decena de libros de poesía, premio Adalberto Navarro Sánchez de literatura 2005 otorgado por la Secretaría de Cultura de Jalisco, premio de literatura Casa de la Cultura 2008 otorgado por la municipalidad de la ciudad de Guanajuato, periodista cultural, tradujo al español las obras del poeta George Bacovia para el gobierno del estado de Guanajuato, ha publicado en varias antologías y revistas especializadas de varios países de Hispanoamerica. Actualmente traduce al español las obras de Sandro Penna.
1.- ¿Aleqs Garrigóz, te podrías presentar?
Bueno, mi nombre real es Alejandro Garrigós, pero adopté el seudónimo de Aleqs Garrigóz desde el inicio de mi carrera literaria, en mi adolescencia. Soy autor de una decena de libros de poesía y uno de traducciones. Nací en Puerto Vallarta en 1985; pero actualmente radico en la ciudad de Guanajuato, donde estudio. He publicado en diversos medios tanto nacionales como extranjeros; y me da gusto ser parte hoy de Jaliscoescribe.com porque sé que nuestro estado es uno de los estados con más rica tradición literaria en el país.
2.- ¿Cómo nace en ti el deseo de ser escritor?
Empecé a escribir a temprana edad, como una forma de dar cauce a mis angustias y mi dolor, ya que tuve una adolescencia difícil. Escribir era para mí una necesidad en mi duelo y actualmente lo sigue siendo. Sin embargo, no pensaba dedicarme por entero a esto como lo hago a ahora; quise ser, entre otras profesiones, psicólogo, arqueólogo e historiador del arte. Fue cuando empecé a obtener cierto reconocimiento y a obsesionarme aún más con la poesía y la literatura que me di cuenta que mi vida estaría dedicada a las letras. Eso fue alrededor de los 20 años, cuando ya tenía algunos cuantos libros publicados y mi vida no podía ya marchar en otra dirección.
3.- ¿Tienes algún proceso a la hora de escribir?
Por lo general uso procesador de textos en la computadora. Pocas veces, sobre todo cuando me encuentro en la calle o en medio de un viaje, escribo en papel. Creo que los procesadores de textos modernos facilitan el trabajo de un escritor, ya que, por ejemplo, en mi caso, escribo más rápido en una máquina que usando lápiz. Por otro lado, ver tu texto con caracteres tipográficos te da una idea de su futura configuración espacial en el libro impreso, y eso te hace ser consciente de la importancia de lo gráfico de las palabras, y entonces atiendes mejor el tamaño de los versos y las estrofas: así logras un trabajo más estilizado visualmente. Escribo a todas horas del día, incluso de madrugada, cada vez que me siento emocional o que tengo una idea novedosa que podría olvidar pronto. Escribo incluso escuchando música. Para inspirarme, puedo usar cualquier cosa: recuerdos, novelas que he leído, otros poemas, cine de arte, pinturas, paisajes naturales, fantasías morbosas, experiencias sexuales, y demás. Puedo lograr la mayor parte del poema en una sesión de trabajo, pero me gusta corregirlos mis textos con los días. Soy de los que creen que un poema siempre puede mejorar, y que es una entidad viviente. Al igual que Paul Válery, creo que un poema no se termina nunca, sino que simplemente se abandona. Nunca imito el estilo de otros autores, pero me nutro del regodeo que me produce el leer sus obras, y lo utilizo al crear. Reconozco muchas influencias en mi escritura, pero busco siempre la originalidad por sobre todo. A veces uso epígrafes en mis textos, sobre todo para abrir un libro: es una forma de rendir homenaje a mis autores favoritos, a mis maestros… y también de hermanarme con ellos.
4.- ¿Te identificas con tus historias y tus personajes? ¿Por que sí o por que no?
De alguna manera, las características de los personajes de mis obras narrativas y de la voz lírica de mis poemas asoman mucho de mi psicología. A veces mis personajes o la voz lírica de mis poemas son un alter ego mío, y los uso para replegarme en fantasía, o simplemente para configurar un objeto estético que busca ser, ante todo, universal. Suelo hablar mucho de mí en mis obras, de hecho la mayor parte de mi obra gira en torno a mis conflictos existenciales y a mi búsqueda del amor en este mundo caótico y confuso donde el arte aparece como un chispazo de luz en medio de las tinieblas. Por otro lado, escribo también de mis amigos, con ello les demuestro lo importantes que son en mi vida y lo mucho que los aprecio.
5.- ¿Cuál es el mayor mensaje que quieres trasmitir como escritor?
En realidad tengo varias vetas de escritura: escribo sobre el miedo, el dolor, la tristeza y la desesperación; pero también sobre la plenitud del amor y la voluptuosidad del sexo. No he adoptado un solo ideal estético, filosófico y de estilo, sino muchos; y eso me ha hecho muy prolífico. Lo que más me interesa trasmitir es el asombro ante la imperfección del mundo, lo absurdo de la vida y lo contradictorio de todas las naturalezas. A decir verdad no tengo ningún mensaje ni de bien ni de mal para la humanidad, a pesar de que he sido considerado por algunos críticos como un escritor darkwave y que estoy involucrado en algunos proyectos internacionales para usar a la poesía como portadora de la buena voluntad. Soy nihilista. Ni siquiera creo en la humanidad que se devora a sí misma. Creo en todo y en nada a la vez. Y esto me duele mucho, pero a la vez me sustenta y me hace seguir viviendo.
6.- ¿Cual ha sido la mayor satisfacción que te ha dejado el ser escritor?
Indudablemente el hecho de que a la gente le guste mi poesía, de ser leído. Aunque también me gusta el tener presencia en los medios electrónicos e impresos, que mi poesía llegue cada vez a más partes del mundo. Soy un escritor con ambiciones grandes, y, cuando logro pequeñas metas, siento que todo esto vale la pena. Y que estoy en el lugar del mundo adecuado, a pesar de todo.
7.- ¿Hay algún público en especifico al que te gustaría agrandarle mas?
Quiero agradarle a toda la gente, ser un escritor canónico. Para ello he escrito para varios sectores sociales: gente depresiva, amantes del horror, románticos, surrealistas, adolescentes y adultos gays, niños, Me frustra tener límites como el hecho de que poca gente lea poesía o el de que ciertos sentimientos no pueden ser traducidos a palabras. Creo que si tengo el talento de saber usar a la palabra para hacer sentir emociones puedo adoptar diversas voces para que la mayoría de la gente pueda conocer no sólo mi dolor, que es enorme, sino mis fantasías sobre el amor, el amor que debería llenarlo todo y reemplazar para siempre a El Mal que, aunque es bello, nos lastima mucho. El hecho de que la mayoría de mis libros sean de tintes oscuros y amargos no significa que crea en el dolor, en el pesimismo y en la negatividad como mejores verdades: simplemente ello es una realidad en mí que siempre me es urgente expresar. Y cuando he puesto a El Mal en mi boca, es porque muchas veces soy poseído por esa parte del universo, tan hipnótica. Y ello no es mi culpa. Yo sólo soy poeta. Y soy débil. Y mi destino como poeta es cantar, cantar. No me arrepiento del mal que mis palabras puedan causar. Nadie es perfecto y todos nos equivocamos. Y nos equivocaremos hasta morir.